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Taiwán redescubre su pasado español en un reportaje sobre el Fuerte de San Salvador

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Taiwán redescubre su pasado español en un reportaje sobre el Fuerte de San Salvador

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Producido por el Ministerio de Cultura de Taiwán y la Oficina de Temas Culturales de Keelung, el reportaje “Descubrir de nuevo el Fuerte San Salvador en la Isla Heping“, relata la historia del hallazgo del más esencial establecimiento de españoles a lo largo del siglo XVII en la localidad de Keelung, al norte de Taiwán, donde el día de hoy se hace un considerable emprendimiento arqueológico que ha sacado a la luz los restos del viejo Fuerte de San Salvador y de la Iglesia de Todos y cada uno de los Santurrones, las mucho más evidentes pruebas de la presencia histórica de España en Taiwán. Como resultado, Taiwán y España pusieron en marcha un considerable emprendimiento grupo de investigación para descubrir de nuevo el pasado español de la isla, merced al como han salido a la luz esenciales piezas arqueológicas tal como restos humanos que fueron determinados como de procedencia europea, según las pruebas genéticas.

Históricamente, se conoce que en 1626 el imperio español desplazó una flota de buques de guerra desde Manila al radical norte de Taiwán y estableció una pequeña colonia llamada Formosa De españa. El Fuerte de San Salvador fue construido allí para contrarrestar el poder holandés en el sur de Taiwán y para salvaguardar los intereses españoles en la ruta marítima entre la provincia china de Fujian y Filipinas. No obstante, el imperio de España en Taiwán, tras múltiples años de pelea, cedió frente al mayor poder de los holandeses en la isla y abandonó Taiwán en 1642, entregando el fuerte a sus contrincantes.

Según se cuenta en el reportaje, los españoles, aparte de su interés por el comercio marítimo, fomentaban el catolicismo desde la Península Ibérica hacia Asia. De este modo lo prueban por poner un ejemplo el hallazgo de la base de la pared de piedra de una iglesia y de una Cruz de Caravaca partida.

A juicio de la maestra de la Facultad de Cantabria, Mª Cruz Berrocal, que dirige el equipo español que participa en las indagaciones arqueológicas, la existencia de tal símbolo de origen español testimonia que en la región habría un cementerio católico.

Pero conforme fueron continuando las indagaciones y se fueron desenterrando restos en la Isla Heping, se descubrió que la región hay reliquias considerablemente más viejas y precedentes a la llegada de los españoles, y que se remontan aun a la prehistoria.

Debido indudablemente a su increíble localización geográfica, los marineros que navegaban por las costa de China y de El país nipón de manera fácil se fijaron en unas montañas redondeadas, a las que entonces llamaron “Gallinero” gracias a su semejanza con las jaulas que se usaban para almacenar gallinas. El sitio se transformó en un identificador fundamental para la ruta que debían continuar.

Refiriéndose a la Isla Heping, la maestra Berrocal charla del “primer registro de la globalización”, por el hecho de que en la región, que bien puede identificarse como “el sitio mucho más en todo el mundo de Taiwán”, hay huellas dejadas no solo por españoles, sino más bien por personas que proceden de todos y cada uno de los continentes.

Conmueve ver en el reportaje de qué manera son los propios pobladores de la Isla Heping quienes forman parte de manera directa en las excavaciones y en la obtenida y limpieza de restos, y de qué manera de esta forma se convirtieron en personajes principales de un emprendimiento conducente a descubrir de nuevo su historia.

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