Inicitivas de Tashkent para asegurar la integración de las zonas de Asia Central y del Sur: el aspecto Afganistán



Mucho más de 40 años de guerra dejaron a Afganistán en una coyuntura económica y popular bien difícil. El encontronazo negativo del enfrentamiento militar fué singularmente agudo a lo largo de la pandemia. El desempleo y la pobreza son superiores en el país. Según los datos de la ONU, hoy en día 7,3 millones de pequeños sufren malnutrición en Afganistán.

En estas condiciones tan complicadas, la puesta en marcha de la idea sobre hacer un comité persistente en la ONU, brindará la posibilidad de asegurar que la «cuestión afgana» esté siempre y en todo momento en el punto de atención de las ocupaciones de la organización. Al tiempo, el comité contribuirá a prosperar la efectividad de los proyectos ejecutados por las construcciones preparadas de la ONU que trabajan en Afganistán: UNICEF, UNESCO, OMS.

No hay duda de que entablar la paz y el avance sostenible en Afganistán es un desarrollo en un largo plazo. Hoy en día, mucho más del 75% del presupuesto estatal de Afganistán se cubre con aportaciones extranjeras. La creación del comité va a aceptar llamar la atención particular en el contexto de las ONU para solucionar la crisis afgana, asegurar la congruencia y acrecentar la efectividad de la tarea de la red social en todo el mundo en Afganistán.

El Comité Persistente frente a las ONU desempeñará un papel esencial en el avance permanente de la zona de Asia Central. En la actualidad, los inconvenientes de seguridad en Afganistán complican la realización de proyectos económicos y de transporte. Con el lugar de la paz en este país, la población de Asia Central va a poder entrar a los mercados de India y Pakistán, que tienen población de 1.800 miles de individuos y un PIB de 3,5 billones de dólares estadounidenses. Mediante Afganistán los Estados de Asia Central conseguirán un sendero mucho más corto hacia el mar.

Asimismo es esencial que la creación de un comité persistente en la ONU fortalezca la pelea contra el terrorismo y el extremismo en Asia Central. En la actualidad, 20 conjuntos terroristas, entre aquéllos que están ciudadanos de países de Asia Central, trabajan en Afganistán. Mediante las ocupaciones del Comité Persistente de la ONU, los países de Asia Central van a poder comunicar información sobre las ocupaciones de los conjuntos terroristas en Afganistán y favorecerse de las mejores prácticas de todo el mundo en la pelea contra el terrorismo.

La idea presentada por el Presidente Shavkat Mirziyoyev en la 75ª sesión de la Reunión General de la ONU de festejar en el mes de julio de 2021 en Tashkent la charla en todo el mundo «Asia Central y del Sur: interconexión regional. Retos y ocasiones», dirigida a consolidar a los países de ámbas zonas en la construcción del marco conceptual de un modelo sostenible de interconexión interregional.

La construcción de la conectividad transregional, un ingrediente estratégico de la que va a ser el corredor transafgano, ubica a Afganistán en el centro de la conectividad intrarregional y le devuelve su papel histórico perdido como la clave para juntar ámbas zonas.

El logro de estos objetivos es en especial preciso con el contexto de una retirada inminente de las tropas estadounidenses de Afganistán, sosprechada para septiembre del año vigente. Indudablemente, este suceso piensa un punto de cambio en la historia reciente de Afganistán.

Por una parte, la retirada estadounidense, que se considera una condición clave de los pactos logrados en Doha, puede ofrecer un fuerte impulso al desarrollo de paz en el país vecino, ayudando a que Afganistán se transforme en un Estado soberano y próspero.

Por otra parte, la aparición de un vacío de poder amenaza con intensificar la pelea armada interna por el poder con el peligro de que se transforme en una guerra fratricida. Además, la intensidad de los combates entre los talibanes y los militares del gobierno afgano está incrementando, lo que puede perjudicar de manera negativa a las perspectivas de lograr un consenso político de adentro.

La situación en Afganistán y sus aledaños añade urgencia a la próxima charla, probando la corrección del rumbo escogido por Uzbekistán hacia el acercamiento interregional, puesto que las realidades recientes en Afganistán hacen que la cooperación entre ámbas zonas sea un fin y una necesidad escencial.

Siendo consciente de ello, Uzbekistán quiere ofrecer comienzo al desarrollo de adaptación de los estados de ámbas zonas a la era postamericana en Afganistán. Puesto que la visión de la inminente retirada del contingente estadounidense debería animar a todos y cada uno de los Estados vecinos a asumir una sección esencial de compromiso en la coyuntura económica y político-militar de Afganistán, cuya optimización es clave para asegurar la seguridad en un largo plazo de la macrorregión.

Teniendo en cuenta este suceso, Uzbekistán está tratando conseguir un extenso consenso regional sobre la cuestión afgana probando los resultados positivos de una rápida paz en el sufrido país vecino para la prosperidad compartida de todos y cada uno de los estados regionales.

Los proyectos de interconexión de Tashkent complementan con perfección la presente política afgana de Uzbekistán, donde la república busca una fórmula de paz mutuamente aceptable y maneras de asegurar la seguridad en un largo plazo en Afganistán.

La receta perfecto para la paz es exactamente la integración económica interregional con Afganistán, que indudablemente va a tener un efecto estabilizador en la situación interna del país.

Particularmente, el emprendimiento ferroviario «Mazar-y también-Sharif-Kabul-Peshawar», impulsado por Tashkent, se transformará en un trampolín económico para Afganistán, puesto que la ruta discurrirá durante los yacimientos de minerales: cobre, estaño, grano, zinc y mineral de hierro.

Como resultado, se desarrollarán y se van a crear millones de cargos laborales, fuentes elecciones de capital para la población afgana. Y lo que es más esencial, la expansión del comercio interregional a través del territorio de Afganistán aportará provecho económicos al país con apariencia de tasas de tránsito. Va a ser viable transportar hasta 20 millones de toneladas de carga por año a través del ferrocarril transafgano, y los costos de transporte se reducirán en un 30-35%.

Una conexión ferroviaria por medio de Afganistán es una fuente de gigantes provecho económicos, con la capacidad de normalizar la zona mucho más que cualquier acuerdo político.

La app práctica de estos proyectos es asimismo escencial en el contexto de la continua dependencia de la economía afgana de la asistencia exterior, cuya intensidad mostró una inclinación a la baja en los últimos tiempos. Particularmente, el importe de la asistencia financiera de forma anual de los donantes, como se ha citado previamente, que cubre cerca del 75% del gasto público del país, ha disminuido de 6.700 millones de dólares americanos en 2011 a unos 4.000 millones en 2020. Se estima que estas cantidades reduzcan un 30% mucho más en los próximos 4 años.

En este contexto, es poco a poco más preciso apresurar la ejecución de otros proyectos económicos a escala transregional que podrían hacer condiciones convenientes auxiliares para la restauración económica de Afganistán.

Entre ellos se puede poner énfasis singularmente proyectos como el gasoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India y la línea de transporte de electricidad CASA-1000, cuya ejecución práctica no solo va a tener un encontronazo muy positivo en la garantía de la seguridad energética de Afganistán, sino asimismo aportará notables provecho financieros a la parte afgana por el tránsito de elementos energéticos hacia los países del sur de Asia.

Por su parte, la visión de que Afganistán se transforme en un considerable centro de tránsito y energía va a crear un interés agregada para todas y cada una de las fuerzas afganas interiores en la consecución de un consenso político y servirá de sólida base social y económica para el desarrollo de paz. Resumiendo, la amplia y extensa participación de la parte afgana en el sistema de relaciones interregionales que crea Tashkent puede usarse como mecanismo de refuerzo para fomentar la seguridad.

Cabe nombrar que las ideas del Presidente Shavkat Mirziyoyev son de particular relevancia para asegurar la seguridad global y reflejan las pretensiones de Uzbekistán de llevar a cabo su digna contribución para asegurar y sostener la paz en todo el mundo y el avance sostenible.